Periodismo y Cultura Gastronómica

Taller-Periodismo-Gastronómico_03

 

 

Presentación breve del taller

Este curso propone un abordaje de la gastronomía desde una perspectiva periodística interdisciplinaria. La exploración del saber culinario, las cocinas del mundo, los vinos, la enología, las materias primas, los acuerdos entre bebidas y comidas, las técnicas básicas de cocina, la historia de la gastronomía en Argentina, la soberanía alimentaria. La cocina como metáfora de la cultura, constitutiva de la identidad. El taller consta de degustaciones de aceite de oliva, vino, quesos y una cena en un restaurant.

 

Destinatarios

 

El taller está orientado a estudiantes de sommellierie, periodistas, amantes de la cocina, cocineros amateurs y profesionales y todo aquel que quiera entender el universo del periodismo gastronómico escrito.

 

Objetivos

 

El curso facilitará conocimientos y herramientas para entender y familiarizarse con las distintas expresiones del periodismo gastronómico escrito.

Desde la reseña de restaurantes y de vinos hasta la crónica de viaje con enfoque gastronómico, pasando por las entrevistas, perfiles, crónica de visitas a bodegas, etc.

 

Contenido

 

Módulo I

 

Presentación general de los integrantes del curso. Presentación del taller. Definición de gastronomía.  La cocina como lenguaje. Distinción entre crítica y periodismo gastronómico. Introducción al periodismo gastronómico en la Argentina y en el mundo. Herramientas para confeccionar una crítica gastronómica y de vinos. La cocina argentina. Los mercados, el acceso directo a los productos y sus productores. El sabor de la memoria. El amor por la cocina.

 

Módulo II

 

Léxico gastronómico, técnicas de cocina, la importancia de la materia prima y los productores que la hacen posible. Apreciación sensorial. Fuentes. Lo que un periodista debe saber antes de abordar una nota periodística en clave gastronómica.  Ejemplos de reseñas gastronómicas. Tratamiento de la imagen. La edición periodística. Confección de sumarios para un periódico y para una revista. Lectura de textos de ficción y no ficción en los que se aborde el tema culinario. El cine y la cocina.

Apreciación sensorial: degustación de aceites de oliva.

 

 

Módulo III

El vino. Visita de un sommelier que realizará una degustación guiada en el marco del taller: Marcela Rienzo. El universo del vino. Tintos y blancos argentinos. Regiones vitivinícolas. Variedades de uva. Terroir. Estilos de vino. Grandes vinos del mundo. Técnicas de cata (el rito de la degustación). Servicio del vino. Costo adicional a convenir (accesible).

 

 

Módulo IV

 

El servicio. Qué mirar cuando se va a hacer una reseña gastronómica. Cómo prepararse para evaluar una propuesta. Qué podemos anticipar. Herramientas de periodismo escrito para confeccionar una nota. Comienzos y cierres. Plan de nota. Esqueleto. Guía práctica para el periodista gastronómico. Glosario de términos. Degustación de quesos y charla sobre el tema a confirmar.

 

Módulo V

 

Visita a un restaurante. Degustación de un menú completo. Observación del funcionamiento de la cocina. La brigada. Los camareros. El servicio del salón. El ambiente. La higiene. El sabor. La presentación del plato. Los tiempos. Relación precio calidad. Tipos de restaurante. Qué esperar en cada uno. (Costo adicional a convenir).

Ejercicio: redacción de una reseña del restaurante.

 

Módulo VI

 

Corrección de textos colectiva. Conclusiones. Lectura de textos de diferentes autores. Cierre y evaluación final.

 

Bibliografía

 

Fisiología del gusto, BrillatSavarin.

Historia de la gastronomía, Néstor Luján.

Larousse Gastronomique en español.

Cocinar, Michael Pollan.

El dilema del omnívoro, Michael Pollan.

Como agua para chocolate, Laura Esquivel.

Las recetas de Frida, Alexandra Sheiman.

Un festín en palabras, Jean François Revel.

Cocinar hizo al mundo, Faustino Cordon.

Confesiones de un chef, Anthony Bourdain.

Viajes de un chef, Anthony Bourdain.

Cocinar y comer en la Argentina hoy, Patricia Aguirre, Diego Díaz Córdoba, Gabriela Polischer.

Por qué a los italianos les gusta hablar de comida. Elena Kostioukovitch.

Comer y beber a mi manera. Manuel Vicent.

El Atlas de la carne. Heinrich BöllStiftung.

Kitchen, Banana Yoshimoto.

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La razón del gourmet, Michel Onfray.

El perfeccionista en la cocina, Julian Barnes.

Pasarla bien, Miguel Brascó.

El vino, André Dominé.

Más allá del Malbec, Andrés Rosberg y Eduardo Antín (Quintín).

 

Duración  

6  clases de dos horas, a dictarse los miércoles  de 19 a 21 en Av. Belgrano 768, Capital Federal.     Una clase será directamente en el restaurante elegido para hacer la reseña. 

 

Inscripción en informes  

Mail: talleresanfibia@gmail.com 

La entrada Periodismo y Cultura Gastronómica aparece primero en Revista Anfibia.

Utilizan una galaxia como «lente» para observar una extraña supernova

Utilizan una galaxia como «lente» para observar una extraña supernova

Imagen referencial

Una explosión estelar muy lejana ha sido detectada al otro lado de una lente gravitacional. Esto ayudará a medir la tasa de expansión del Universo.

Este jueves 20 de abril (2017), un equipo internacional de científicos ha presentado en Science una importante observación de una supernova de tipo Ia. Por primera vez, han detectado una de ellas amplificada por el efecto de lente gravitacional. Este fenómeno fue predicho por Einstein y se produce cuando un objeto muy masivo, como una galaxia o un agujero negro, deforma el espacio-tiempo a su alrededor. Al igual que ocurre cuando se mueve una lupa sobre las líneas de un mapa, las lentes gravitacionales amplifican lo que hay detrás y además cambian la posición aparente del fondo. En este caso, una galaxia situada a 2.000 años luz de distancia y ubicada delante de la supernova ha sido la responsable de que este objeto tuviera un tamaño en el cielo 52 veces superior.

En concreto, los astrónomos han captado la supernova «iPTF16geu», un objeto muy distante situado a 4.000 millones de años luz de la Tierra. Gracias al trabajo combinado del telescopio espacial Hubble y de varios observatorios terrestres, el telescopio Keck de Manuakea (Hawai, EE.UU) y el «Very Large Telescope» del Observatorio Europeo Austral en Chile, los astrónomos han tomado cuatro imágenes distintas y muy amplificadas de este objeto. Esto les permitirá hacer nuevas medidas directas de la tasa de expansión del Universo, lo que resulta extremadamente importante, y analizar el fenómeno de las lentes gravitacionales con mayor exactitud.

«Resolver, por primera vez, múltiples imágenes de una de estas supernovas fuertemente amplificada es un gran avance», ha dicho en un comunicado Ariel Goobar, primer autor del estudio e investigador en la Universidad de Estocolmo (Suecia). «Podemos medir el poder de la luz para desviar la gravedad con más precisión que nunca antes, y llegar a escalas físicas que parecían fuera del alcance hasta hoy».

La gravedad de una galaxia ha actuado como lente. Por eso la supernova parece estar en cuatro lugares distintos.

La gravedad de una galaxia ha actuado como lente. Por eso la supernova parece estar en cuatro lugares distintos. Crédito: Joel Johansson

La imagen obtenida puede resultar algo desconcertante. La supernova «iPTF16geu» aparece en cuatro posiciones distintas del cielo. Si ocurre esto, es porque en el camino de la luz que procede de la supernova hay una fuente de gravedad muy importante que desvía la luz: en concreto, una galaxia. Las cuatro posiciones aparentes de la supernova forman un amplio círculo de cerca de 3.000 años luz de radio. Sin embargo, a pesar de estas increíbles dimensiones, esta resulta ser la menor lente gravitacional descubierta hasta el momento.

Las cuatro posiciones varían porque la luz de la supernova tiene distintos tiempos de viaje. Los astrónomos han estimado que las diferencias de tiempo de los rayos de luz no son superiores a las 35 horas, lo que no es mucho teniendo en cuenta que el camino total de la luz ronda los miles de millones de años. En todo caso, estas sutiles diferencias serán útiles para calcular el valor de la constante de Hubble, la tasa de expansión del Universo, con gran precisión. Esto es muy interesante, porque recientemente se descubrió que el valor de esta constante difiere cuando se compara el Universo local, el más cercano, y el Universo temprano, más lejano.

La importancia de las supernovas tipo Ia

Las supernovas de tipo Ia tienen siempre el mismo brillo intrínseco, lo que quiere decir que la luz que generan es siempre igual de intensa. Pero en función de la distancia a la que se encuentran, en el cielo resultan más o menos brillantes. Por esto, una forma de calcular distancias en el Universo es comparar este brillo intrínseco de las supernovas de tipo Ia con el brillo aparente que tienen.

Imágenes de la supernova, vista tras la «galaxia lente».

Imágenes de la supernova, vista tras la «galaxia lente». Crédito: Joel Johansson

De hecho, estas supernovas se han usado durante décadas para medir las distancias en el Universo, junto a otros objetos. También han sido útiles para medir expansión acelerada del cosmos y por ello hacer nuevas averiguaciones sobre la energía oscura, que rige esta aceleración.

Esta investigación presentada en Science es importante por otro motivo. Los investigadores han hecho importantes averiguaciones que en teoría les permitirán rastrear mejor este tipo de supernovas amplificadas, para hacer más medidas cosmológicas.

«Es extremadamente difícil detectar una supernova amplificada por una lente gravitacional, y más si es del tipo Ia. Estadísticamente, sospechamos que podría haber una de estas por cada 50.000 supernovas que identificamos», ha explicado Peter Nugent, astrofísico del Laboratorio Nacional de Berkeley. «Pero desde el descubrimiento de «iPTF16geu», ahora tenemos algunas ideas sobre como mejorar nuestro método para identificar estos eventos».

Robots para rastrear el cielo

La supernova «iPTF16geu» fue inicialmente detectada por un sondeo automatizado del «intermediate Palomar Transient Factory», en California (EE.UU.) y por el Observatorio Palomar (también en Estados Unidos), en septiembre de 2016. Rápidamente, varios telescopios de todo el mundo apuntaron hacia la supernova para obtener más información.

Tiempo después, científicos del Laboratorio Nacional de Berkeley (Estados Unidos) publicaron un método para identificar supernovas de tipo Ia amplificadas por lentes gravitacionales, y ya en abril de este año investigadores de la Universidad de Estocolmo han publicado en Science los resultados de las últimas observaciones.

«En esta ocasión tuvimos mucha suerte, porque podemos ver pequeñas estructuras dentro de las galaxias, pero no sabremos cuánta suerte hemos tenido hasta que no descubramos más de estos eventos y confirmemos que lo que hemos visto no es una anomalía», ha explicado Goobar. La caza de supernovas continúa en marcha.

Los hallazgos han sido publicados en la revista Science.

La Cueva Lovelock: ¿Historia real de Gigantes o solo una leyenda?

La Cueva Lovelock: ¿Historia real de Gigantes o solo una leyenda?

Los Paiutes, una tribu indígena americana nativa de la zona de Nevada, posee una tradición oral que relataron a los antiguos colonos blancos sobre una raza de gigantes pelirrojos, blancos o ‘bárbaros’ que sus antepasados conocían como los «Si-Te-Cah».y que habitaban en una antigua cueva conocida como Lovelock. Dicha historia fue escrita en 1882 por Sarah Winnemucca Hopkins, hija de un jefe indio Paiute en su libro Life Among the Paiutes: Wrongs and Claims («La Vida entre los Paiutes: Agravios y Reivindicaciones»).

Estos «gigantes» fueron descritos como seres sanguinarios, hostiles y caníbales. En este relato, los Paiutes narran una gran batalla, ocurrida en el lugar conocido actualmente como la Cueva de Lovelock, que condujo a su exterminio. A principios del siglo XX los arqueólogos encontraron miles de objetos dentro de la cueva dando pie a una prolongada excavación y a especulaciones sobre la posibilidad de que la Leyenda Paiute fuese real.

«Si-Te-Cah» o Saiduka se traduce literalmente como “comedores de tule” en la lengua de los Paiutes del Norte. El tule es una planta acuática fibrosa que, según la leyenda, los gigantes tejían para construir balsas y evitar así los ataques de los Paiutes. Los Si-Te-Cah empleaban las balsas para navegar a través de lo que entonces era el Lago Lahontan: un antiguo lago que durante la última era glacial cubría la mayor parte de Nevada del Norte. Como narra el relato Paiute, tras años de continuos enfrentamientos, todas las tribus del área se unieron para librarse de los Si-Te-Cah. Un día, cuando las tribus perseguían a los últimos gigantes pelirrojos, estos se refugiaron en una cueva. Los Paiutes exigieron a sus enemigos que saliesen de la cueva y luchasen, pero los gigantes se negaron. Las tribus aliadas respondieron lanzándoles flechas y prendiendo una gran hoguera en la entrada de la cueva. El humo ahuyentó a unos pocos gigantes que murieron acribillados por las flechas mientras que el resto pereció asfixiado o quemado vivo. Con el tiempo, la entrada a la cueva se derrumbaría haciéndola accesible sólo para los murciélagos y alejando de ella toda presencia humana.

La Cueva Lovelock, conocida también como la Cueva del Murciélago, la Cueva de la Herradura, la Cueva del Guano del Ocaso y la Cueva India se localiza 20 millas al sur del moderno Lovelock, en Nevada. Se trata de una cueva muy antigua, anterior a la presencia humana sobre el continente, que en la prehistoria se ubicaba en las profundidades del Lago Lahontan. En 1886, un ingeniero de minas de Lovelock llamado John T. Reid decidió buscar el lugar tras escuchar la leyenda contada por los indios de la zona y demostrar, así, su existencia. Reid fracasó a la hora de adquirir el lugar para realizar una excavación arqueológica, pero dos mineros, James Hart y David Pugh, descubrieron la importancia del guano como ingrediente para la pólvora y crearon una compañía para empezar a explotarlo en 1911.

Extrajeron de la cueva una capa de guano de tres a seis pies de hondo, usando tan sólo pico y pala, y prestando escasa atención a las piezas arqueológicas allí presentes. Finalmente acabaron vendiendo unas 250 toneladas de todo ello a la Empresa de Fertilizantes Hawaiana con sede en San Francisco.

Exterior de la Cueva Lovelock

Exterior de la Cueva Lovelock

Alfred Kroeber, fundador del Departamento de Antropología de la Universidad de California se puso en contacto con Hart y Pugh cuando informaron del hallazgo de objetos prehistóricos. Esto impulsó la primera excavación arqueológica de Lovelock en 1912, dirigida por L.L.Loud, también de la Universidad de California. Una segunda excavación se llevó a cabo en 1924 y tras ellas Loud elaboró un informe que fue publicado en 1929. Puede afirmarse que todo lo encontrado y descrito por L.L. Loud fue, cuando menos, asombroso. Aproximadamente 10.000 piezas arqueológicas fueron catalogadas incluyendo herramientas, huesos, cestas y armas. Según el informe, 60 momias de altura media fueron desenterradas. Asimismo fueron hallados algunos de los señuelos de pato más antiguos conocidos (aún con plumas en ellos) y una sandalia de más de 15 pulgadas de largo. También fue desenterrada una piedra de forma circular con 365 muescas talladas en su parte exterior y otras 52 en su cara interna, que algunos científicos creen que se trata de un calendario.

Los datos más interesantes los aportan las distintas dataciones realizadas por medio del carbono 14. Así, las pruebas realizadas sobre la materia vegetal allí encontrada la fechan hacia el año 2030 a. C.; un fémur humano parece ser del 1450 a. C.; los estudios sobre el tejido muscular humano hallado lo datan en el 1420 a.C., y la cestería se remontaría al 1218 a.C. Los arqueólogos concluyeron que la ocupación humana de la Cueva de Lovelock por parte de esta cultura, debió comenzar hacia el año 1500 a.C. Los antropólogos actuales denominan a los pueblos que vivieron en dicha área por aquel entonces como la “Cultura Lovelock” y se cree que permanecieron en el lugar durante unos 3000 años. Muchos de esos arqueólogos creen que la Cultura Lovelock fue desplazada posteriormente por los Paiutes del Norte.

Fotografía de sendos señuelos de pato datados entre los años 400 a.C. - 100 d. C., expuestos en el Museo Nacional del Indio Americano del Smithsonian Institute.

Fotografía de sendos señuelos de pato datados entre los años 400 a.C. – 100 d. C., expuestos en el Museo Nacional del Indio Americano del Smithsonian Institute. Crédito: Ernest/Amoroso

Hay cierta controversia acerca de la veracidad de los testimonios que aseguran la existencia de los Gigantes de Lovelock. Durante las excavaciones iniciales se informó del hallazgo de restos momificados pertenecientes a dos gigantes pelirrojos—uno de ellos una mujer de unos 2 metros de estatura y el otro perteneciente a un hombre de más de 2,40 metros de alto. Pero de todo ello no nos ha llegado prueba alguna. En el libro de Sarah Winnemucca Hopkins, Life Among the Piutes: Their Wrongs and Claims, no se mencionan gigantes, sino que se refieren a ellos como «bárbaros». Los escépticos afirman que la contaminación química de los cadáveres posterior al enterramiento fue la causa más probable por la que las momias tenían el pelo rojo y no negro, como la mayor parte de los Indios de la zona. Un estudio realizado en la Universidad de Nevada indica que la estatura de los «gigantes» era de poco más de 1,80 metros y no de 2,40 como se había afirmado en el pasado.

Para otros, el hallazgo de sandalias de casi 40 cm de longitud en la Cueva de Lovelock es prueba suficiente de que el relato Paiute es real. En un artículo publicado en la Revista Minera de Nevada en 1931, en febrero y junio del mismo año se tuvo noticia del descubrimiento de dos esqueletos de gran tamaño en el lecho del lago seco de Humboldt, cerca de Lovelock, Nevada. Uno de ellos medía más de dos metros y medio de alto y más tarde se explicó que estaba envuelto en un tejido cubierto de una sustancia resinosa, de manera similar a las momias egipcias. La estatura del otro individuo superaba supuestamente los tres metros. Algunas otras pruebas de la existencia de los Gigantes de Lovelock incluyen una colección de imágenes que muestran la huella de una mano de tamaño doble al la de un hombre normal grabado sobre la pared rocosa de la cueva, publicadas por los investigadores del Bigfoot MK Davis y Don Monroe en el 2013. A lo largo de la frontera entre Perú y Bolivia se han hallado calaveras cerca del Lago Titicaca que se afirmaba pertenecían a gigantes de pelo rojizo y cráneos alargadas. Las leyendas narran que los indios Uros construían barcas con juncos y vivían en islas del Lago Titicaca del mismo modo que los Paiute. Aparentemente los Incas les empujaron a vivir de esta manera de la misma forma que los ancestros de los Paiutes aparentemente hicieron con los gigantes en el lago Lahontan.

A día de hoy, muchos de los objetos originales hallados en Lovelock (pero no gigantes) pueden ser contemplados en un pequeño museo de historia natural ubicado en Winnemucca, Nevada. El Museo Smithsonian de Washington D. C. alberga algunas piezas como los señuelos de pato mientras que los restos óseos y la cestería pertenecen al Museo del Estado de Nevada. El lugar es significativo desde un punto de vista arqueológico ya que es un buen ejemplo de la aparición de pruebas que, tras ser científicamente analizadas, confirmaron la leyenda que los ancianos Paiutes contaban a sus nietos durante años, aún sin confirmarse con exactitud la totalidad de la historia. El Museo de Antropología de Phoebe A. Hearst de la Universidad de California publicó un artículo sobre la cueva de Lovelock en el 2005 que decía así: «Este lugar ha sido ampliamente expoliado y gran parte de su material ha quedado en manos de coleccionistas privados. La Cueva de Lovelock, a pesar de la degradación que ha sufrido durante años, es uno de los más importantes yacimientos en la historia de la arqueología norteamericana». La Cueva de Lovelock fue nombrada oficialmente enclave histórico en 1984.

Este artículo fue publicado anteriormente por Ancient Origins en Español y ha sido publicado nuevamente en CodigoOculto.com con permiso.

Confirman que consumir refrescos y gaseosas reduce el cerebro y causa Alzheimer

Confirman que consumir refrescos y gaseosas reduce el cerebro y causa Alzheimer

Consumir de manera excesiva bebidas gaseosas, edulcorantes y zumos de fruta podría provocar el deterioro de la memoria y reducir el tamaño del cerebro, afirman los científicos en un informe publicado en la revista Alzheimer’s & Dementia.

«Hemos descubierto que hay un vínculo entre el consumo excesivo de los refrescos dulces y la atrofia cerebral, así como entre la reducción del tamaño de la sección inferior del cerebro y el deterioro de la memoria», declaró Matthew Pase, de la Universidad de Boston.

Además, agrega, ese consumo aumenta tres veces la amenaza de oclusión de los vasos capilares del cerebro, del ataque cerebrovascular y de una posible debilidad intelectual senil.

Pase y sus colegas obtuvieron esos resultados al haber examinado a 4.000 estadounidenses de la ciudad de Framingham, que están bajo su control desde mediados del siglo pasado. Ante todo les interesaba la estructura del cerebro y cómo funcionaba la memoria.

Los expertos controlaron durante 10 años cómo cambiaba su IQ y otros indicadores intelectuales. Sacaron además fotos del cerebro a través de magnetoterapia y compararon todos los resultados con la dieta de los participantes.

Según el grupo investigador, el consumo de más de una o dos porciones de refrescos, zumos o edulcorantes al día provoca una serie de problemas cerebrales. El tamaño del cerebro de las personas examinadas era 1% menor de lo normal. Ellos recordaban 6% menos información de aquellos que no bebían refrescos.

En los últimos años, los dietólogos y los científicos se interesan más por la influencia de los refrescos gaseosos sobre la salud.

Los investigadores de la Universidad Tufts (Boston, EEUU) descubrieron que los refrescos son responsables de la muerte de 184.000 personas al año, la mayoría de las cuales son de EEUU, México y países de América Latina.

Al mismo tiempo, los científicos señalan que todavía el asunto no está claro al 100% y requiere otras pruebas.

Para más información pueden leer el estudio publicado.

Descubren ocho momias intactas en la tumba de un antiguo juez en Luxor, Egipto

Descubren ocho momias intactas en la tumba de un antiguo magistrado en Luxor, Egipto

Crédito: REUTERS / Sherif Fahmy

Un grupo de arqueólogos ha descubierto ocho momias en sarcófagos de vivos colores y figuras funerarias. Según se estima, la tumba intacta perteneció a un alto magistrado de la época de los faraones.

Específicamente se trata de la tumba intacta de un magistrado de la antigua cuidad de Luxor, según ha informado este martes el Ministerio de Antigüedades. Dentro de esta se hallaron ocho momias, diez sarcófagos y cientos de estatuillas funerarias. Los expertos creen que el mausoleo pertenece a un funcionario de la dinastía faraónica XVIII (entre 1550 y 1295 a. C.), aunque fue reutilizado siglos después para albergar a otras momias de la dinastía XXI (del 1069 al 945 a. C.).

Mustafa Waziri, líder de la misión arqueológica y director del Departamento de Antigüedades de Luxor, ha enfatizado que la tumba está «completamente intacta» y muy decorada, con inscripciones y dibujos de colores en sus paredes. Ha asegurado a la agencia EFE que la importancia del descubrimiento radica en la posición destacada que ocupaba el propietario de la tumba, pero sobre todo en que nadie había entrado en ella.

El enterramiento, hallado en la orilla occidental del río Nilo, pertenece a Usherhat, ministro de la dinastía XVIII que poseía el título de «juez de la ciudad». Waziri ha explicado que al parecer el mausoleo fue reutilizado en una época conocida como la de «los saqueadores de tumbas». Alguien concienciado, un sacerdote o un alto funcionario, habría recuperado los sarcófagos de tumbas profanadas y los habría introducido en este lugar, ha explicado el arqueólogo.

Con casi 3.500 años de antigüedad, el sepulcro se sitúa cerca de la antigua ciudad de Luxor y el emblemático Valle de los Reyes. Se estima que podría pertenecer a Userhat, un noble magistrado que vivió en los tiempos de la XVIII dinastía (entre 1550 y 1295 a. C.) que poseía el título de juez de la ciudad.

«La tumba al parecer fue reutilizada durante la XXI dinastía (1070-945 a. C.), una época conocida como la de los ‘saqueadores de tumbas’», agregó Mustafa Waziri.

Arqueólogos egipcios revisan el sarcófago hallado en Luxor.

Arqueólogos egipcios revisan el sarcófago hallado en Luxor. Crédito: EFE

La tumba presenta el típico estilo de los enterramientos de los nobles: tiene forma de letra ‘T’, con un patio abierto, una sala rectangular y una cámara interna, al final de la cual fue descubierto un escondite con los sarcófagos ornamentados. Los sarcófagos de madera, fraccionados pero bien conservados, habían sido decorados de vivos colores con personajes y motivos faraónicos, mientras que las momias en su interior fueron envueltas en una tela blanca.

Según el encargado de la excavación, la importancia del descubrimiento radica en la posición destacada que ocupaba el propietario de la tumba, pero sobre todo en el hecho de que se encuentra intacta. En la zona del hallazgo la mayoría de las tumbas habían sido ya descubiertas o estaban saqueadas, explicó Waziri.

Un portavoz de Antigüedades en El Cairo ha cifrado en 1.500 las estatuillas de «ushebtis» (amuletos) encontradas. Hechas de arcilla, de color ocre, fueron expuestas este martes en una mesa, mientras a un lado, sobre el suelo, podían verse pequeños jarrones de arcilla de distintos tamaños y color ocre, rojo y blanco. Los arqueólogos también han descubierto esqueletos y cráneos humanos.

Estatuillas «ushabti» encontradas en diversas partes de la tumba.

Estatuillas «ushabti» encontradas en diversas partes de la tumba. Crédito: EFE

El Gobierno egipcio aprobó varios proyectos arqueológicos con la esperanza de realizar nuevos descubrimientos. Recientemente, otro grupo de arqueólogos descubrió vestigios de una desconocida pirámide de 3.700 años de antigüedad ​en la necrópolis real de Dahshur, a solo 40 kilómetros al sur del Cairo.

Investigadores descubren una especie desconocida de reptil y antecesora de los dinosaurios

Investigadores descubren una especie desconocida de reptil y antecesora de los dinosaurios

Una especie aún desconocida de reptil vivió hace 247 millones de años en el Periodo Triásico, cuando aún todos los continentes estaban unidos en uno solo llamado Pangea, y la cordillera era un conjunto de cuencas fluviales.

Hace 247 millones de años, vivió en el Pirineo catalán una especie de reptil desconocida hasta ahora, antecesor de los dinosaurios y los cocodrilos, cuyas huellas fósiles han sido descubiertas por investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP).

«Las nuevas huellas pirenaicas indican que estos animales, de aproximadamente medio metro de largo, usaban las cuatro patas para caminar, y a menudo dejaban marcas de la cola. De todas formas, algunas huellas evidencian una posible locomoción bípeda en momentos puntuales para ir más rápido», señala el investigador del ICP Josep Fortuny.

Geólogos, biólogos y paleontólogos de la UAB y el ICP, en colaboración con geólogos locales, descubrieron en las campañas llevadas a cabo desde 2012 cerca del Puerto del Cantó y de Soriguera (Lérida) un gran número de huellas de reptiles arcosauromorfos de los periodos Pérmico y Triásico, de entre hace 300 y 200 millones de años.

Huellas fósiles.

Huellas fósiles. Crédito: Universidad Autónoma de Barcelona

Esos hallazgos han arrojado nuevos datos sobre los vertebrados que vivieron durante el Triásico inferior y medio, un periodo que fue crucial para la recuperación de los ecosistemas después de la extinción de finales del Pérmico, hace unos 252 millones de años. Fue la más mortífera de la historia, mayor incluso que la que causó la extinción de los dinosaurios. Alrededor del 90% de las especies se extinguieron.

El ICP explica en una nota que «durante el Triásico, la Tierra tenía una configuración muy diferente a la actual: todos los continentes se encontraban unidos en uno solo llamado Pangea» y en este periodo geológico, «los Pirineos, situados en la zona ecuatorial del planeta, estaban formados por un conjunto de pequeñas cuencas donde se acumulaban sedimentos de origen fluvial que han dado lugar a rocas de una coloración típicamente rojiza, muy abundante en diversos lugares de los Pirineos, así como también en toda Europa».

Los investigadores, que han publicado sus descubrimientos en la revista Plos One, han analizado las huellas fósiles (icnitas) que dejaron varios grupos de reptiles sobre estos sedimentos, así como de los ecosistemas donde vivieron. «Las icnitas son unos fósiles muy efímeros y de difícil conservación, pero gracias a la técnica fotogramétrica para obtener modelos 3D y a los moldes de silicona hemos podido identificar y preservar su registro», explica Eudald Mujal, de la Universidad Autónoma de Barcelona.

El investigador destaca que estas huellas «son evidencia de que los arcosauromorfos dominaron los ambientes fluviales de los Pirineos catalanes durante la recuperación de los vertebrados triásicos, poco después de la extinción en masa del Pérmico». La mayoría de estos arcosauromorfos, el grupo de reptiles que posteriormente dio lugar a los cocodrilos ya los dinosaurios, tenían tamaños más bien reducidos, de aproximadamente medio metro de largo, pero también había ejemplares de más de tres metros de longitud aunque eran menos abundantes.

Entre las icnitas descubiertas, los investigadores constataron la presencia de una forma que no había sido descrita hasta ahora y que ha servido para establecer una nueva icnoespecie a la que han llamado «Prorotodactylus mesaxonichnus».

Las icnoespecies son como los investigadores clasifican las huellas fósiles (ya que se desconoce qué animal concreto las produjo) y es equivalente a una especie biológica. Hasta ahora, el icnogénero (género de huella fósil) Prorotodactylus sólo se conocía en la cuenca germana centroeuropea (Polonia y Alemania).

«Los productores de estas icnitas se habían atribuido a dinosauromorfos, miembros tempranos del linaje de los dinosaurios, pero las nuevas icnitas pirenaicas halladas muestran que se encuentran relacionadas con otro grupo de arcosauromorfos basales, descartando la relación de la nueva icnoespecie con el linaje de los dinosaurios», detalla la nota del ICP.

Fortuny apunta a que «los autores de las huellas podrían ser euparkeriidos, un grupo de arcosauromorfos conocidos por restos óseos de la misma edad en Polonia, Rusia, China y Sudáfrica».

Los descubrimientos han sido publicados en la revista Plos One.